Vocaciones Nativas 2014

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Últimas noticias

4/4/2014

V Domingo de cuaresma

V Domingo de Cuaresma

Jn 11, 1-45
Había un enfermo, Lázaro, de Betania, el pueblecito de María y de su hermana Marta. María era la que ungió con perfume al Señor y le enjugó los pies con sus cabellos; su hermano estaba enfermo. Las hermanas mandaron a decir al Señor: <<tu amigo está enfermo>>. Jesús, al enterarse, dijo: <<Esta enfermedad no es de muerte, sino para que resplandezca la gloria de Dios y la gloria del hijo de Dios>>. Jesús era muy amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro. Y aunque supo que estaba enfermo, se entretuvo aún dos días donde estaba. Sólo entonces dijo a sus discípulos: <<Vamos otra vez a Judea>>. Los discípulos le dijeron: <<Maestro, hace poco querían apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?>> Jesús contestó:<<¿No tiene doce horas el día? Si uno anda de día no tropieza porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque le falta la luz>>. Dijo esto, y añadió:<<Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero voy a despertarlo>>. Los discípulos le dijeron: <<Señor, si duerme se recuperará>>. Pero Jesús hablaba de su muerte, y ellos creyeron que hablaba del reposo del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: <<Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vamos a verlo>>. Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a sus compañero: <<Vamos también nosotros a morir con él>>.
A su llegada, Jesús se encontró con que hacía cuatro días que Lázaro estaba muerto. Betania distaba de Jerusalén unos tres kilómetros, y muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas. Así que oyó Marta que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras que María se quedó en casa. Marta dijo a Jesús:<<Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero yo sé que Dios te concederá todo lo que le pidas>>. Jesús le dijo: <<Tu hermano resucitará>>. Marta le respondió: <<Sé que resucitará cuando la resurrección, el último día>>. Jesús le dijo:<<Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?>>. Le contestó: <<Sí, Señor, yo creo que tú eres el mesías, el hijo de Dios que tenía que venir al mundo>>.
Dicho esto, fue a llamar a María, su hermana, y le dijo al oído: <<El Maestro está ahí y te llama>>. Ella, así que lo oyó, se levantó rápidamente y salió al encuentro de Jesús. Jesús aún no había entrado en el pueblo; estaba todavía en el sitio donde lo había encontrado Marta. Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, la siguieron, creyendo que iba al sepulcro a llorar. Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: <<Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto>> Jesús, al verla llorar y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció y, profundamente emocionado, dijo: <<¿Dónde lo habéis puesto?>>. Le contestaron: <<Ven a verlo, Señor>>. Jesús se echó a llorar, por lo que los judíos decían: <<Mirad cuánto lo quería>>. Pero algunos dijeron: <<Éste, que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que Lázaro muriese?>> Jesús se estremeció profundamente otra vez al llegar al sepulcro, que era una cueva con una gran piedra puesta en la entrada. Jesús dijo: <<Quitad la piedra>>. Marta, la hermana del difunto, le dijo: <<Señor, ya huele, pues lleva cuatro días>>. Jesús le respondió:<<¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?>>. Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: <<Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo bien sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado>>. Y dicho esto, gritó muy fuerte: <<¡Lázaro, sal fuera!::. Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudarios. Jesús les dijo:<<Desatadlo y dejadlo andar>>.

Reflexión
Invoquemos al Espíritu para que Él nos ilumine y nos muestre lo que el Padre quiera decirnos por medio de este relato de la resurrección de Lázaro
  • ¿Qué es lo que Dios quiere decirme por medio de este relato?
  • Personajes que aparecen.
    • ¿Qué dicen?
    • ¿Qué hacen?
    • ¿Por qué?
    • ¿Qué sucede en el relato?
    • ¿Qué cambia?
    • ¿Qué es lo que provocan las palabras de Jesús y el hecho de la resurrección?
  • Me fijo en la persona de Jesús:
    • ¿Qué descubro de su persona a lo largo de todo el hecho?: su postura ante los apóstoles, su actitud ante las hermanas de Lázaro, su actitud ante la muerte de Lázaro, su postura ante Dios Padre...
    • ¿Qué es lo que el autor del Evangelio nos quiere hacer comprender de la persona de Jesús?
    • ¿Qué luces percibo que me ofrece el relato para mi vida, para nuestro mundo?
    • ¿Se dan hoy entre nosotros situaciones que pueden tener cierta relación con el relato?
  • LLamadas
    • Contemplo el hecho. Dialogo con el Señor: le doy gracias, le pido ayuda...
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Material elaborado por Acción Católica General




1/4/2014

Dos Papas misioneros por vocación

Visión de futuro: Juan XXIII y las comunidades nacientes
Dos hechos relevantes de la vocación misionera del papa Juan. Por una parte, su trabajo durante cuatro años en la Obra de la Propagación de la Fe, siendo aún sacerdote: “Apenas terminada la Primera Guerra Mundial, nuestro predecesor, de venerable memoria, Benedicto XV nos llamó desde nuestra nativa diócesis a Roma, para colaborar en la Obra de la Propagación de la Fe, a la que de buen grado consagramos cuatro muy felices años de nuestra vida sacerdotal”. Por otra, su encíclica misionera Princeps Pastorum (28-11-1959; en lo sucesivo, PP), entregada a la Iglesia al año siguiente de ser elegido Papa, y a cuyo n. 1 corresponden las anteriores palabras.

Urgencia de la misión ad gentes

Al contemplar los inmensos territorios de la humanidad que aún no conocen la riqueza del Evangelio, Juan XXIII siente la urgencia de la evangelización y toma como propias las palabras que el macedonio dijo a Pablo, invitándole a “pasar a la otra orilla”: “Doquier nos apremia la urgente necesidad de procurar la salvación de las almas en la mejor forma posible; doquier surge la llamada «¡ayúdanos!» (Hch 16,9)” (PP 3). Es una invitación dirigida a todos los cristianos y comunidades, y, así, advierte en la encíclica de la tentación frecuente de atender sólo a las necesidades inmediatas de la propia diócesis o Iglesia particular: “Ninguna Iglesia local podrá expresar su vital unión con la Iglesia universal, si su clero y su pueblo se dejaran sugestionar por el espíritu particularista” que “destruyese la realidad de aquella caridad universal que es el fundamento de la Iglesia de Dios, la única y verdadera «católica»” (PP 13). ...

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Juan Pablo II: Corazón abierto a las Vocaciones Nativas
Juan Pablo II encarnó de forma evidente para todos lo que él mismo señaló sobre el servicio misionero del Papa: “Como Pastor Supremo de una Iglesia enteramente misionera, él debe ser el primer misionero” (Mensaje DOMUND 1981, 2). “Me puse en viaje para visitar numerosos países, entre ellos algunos en los que Cristo es apenas conocido o donde el anuncio misionero del Evangelio resulta todavía incompleto. Mis viajes a América Latina, África y Asia han tenido una finalidad eminentemente religiosa y misionera”; porque, añadía, “he querido anunciar yo mismo el Evangelio” (ibíd.).
El Papa de Redemptoris missio tenía conocimiento directo de la rica realidad de las vocaciones surgidas en los territorios de misión. En su Carta apostólica con ocasión del centenario de la Obra de San Pedro Apóstol (1-101989), dice: “Durante mis visitas pastorales a las Iglesias locales, es para mí motivo de alegría reunirme con los sacerdotes y seminaristas, los religiosos y las religiosas provenientes de estas comunidades” (n. 1). Vamos a asomarnos a su Magisterio sobre estas vocaciones nativas y sobre la Obra Pontificia que vela por ellas, sirviéndonos esencialmente de dicha carta apostólica...

Una Obra en marcha
“Es preciso cultivar, consolidar y formar las vocaciones suscitadas por Dios” (n. 5). Sin embargo, las acuciantes necesidades de los territorios de misión hacen que sus seminarios y casas de formación para la vida religiosa dependan de la solidaridad eclesial: “El crecimiento del clero autóctono podría detenerse a causa de la insuficiencia de los recursos disponibles. [...] Más de una diócesis hoy día correría el peligro de ver reducida su esperanza de contar con un clero autóctono, si no gozara de la ayuda aportada por la Obra de San Pedro Apóstol” (n. 5).
Aquí entra, en efecto, esta Obra, puesta en marcha en 1889 por Juana Bigard y su madre, Estefanía, para promover las vocaciones nativas y sostener sus centros de formación. La cooperación material y espiritual de los fieles a través de esta hermosa iniciativa ha producido “frutos sazonados de evangelización y de santidad” (n. 2): “¡Cuántos sacerdotes, religiosos y religiosas han tenido, gracias a esta Obra, la alegría de seguir su vocación!” (n. 1). Siendo tan importante y necesaria la ayuda económica, Juan Pablo II pone de relieve la dimensión de espiritualidad misionera asociada irrenunciablemente a este carisma eclesial, al referirse a la necesidad de orar con insistencia a “María, Reina de los Apóstoles” (n. 6); de encomendar esta causa a la Patrona de la Obra, Santa Teresa del Niño Jesús, y profundizar en su testimonio (n. 4); y de volver sobre la figura de las fundadoras (n. 3). ...

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31/3/2014

Mensaje para 51 JMOV

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.


Vocaciones, testimonio de verdad

Queridos hermanos y hermanas:

1. El Evangelio relata que «Jesús recorría todas las ciudades y aldeas… Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas “como ovejas que no tienen pastor”. Entonces dice a sus discípulos: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”» (Mt 9,35-38). Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que «la mies es abundante». ¿Pero quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jesús es la humanidad, somos nosotros. Y la acción eficaz que es causa del «mucho fruto» es la gracia de Dios, la comunión con él (cf. Jn 15,5). Por tanto, la oración que Jesús pide a la Iglesia se refiere a la petición de incrementar el número de quienes están al servicio de su Reino. San Pablo, que fue uno de estos «colaboradores de Dios», se prodigó incansablemente por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Con la conciencia de quien ha experimentado personalmente hasta qué punto es inescrutable la voluntad salvífica de Dios, y que la iniciativa de la gracia es el origen de toda vocación, el Apóstol recuerda a los cristianos de Corinto: «Vosotros sois campo de Dios» (1 Co 3,9). Así, primero nace dentro de nuestro corazón el asombro por una mies abundante que sólo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por último, la adoración por la obra que él ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso de actuar con él y por él.

2. Muchas veces hemos rezado con las palabras del salmista: «Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño» (Sal 100,3); o también: «El Señor se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya» (Sal 135,4). Pues bien, nosotros somos «propiedad» de Dios no en el sentido de la posesión que hace esclavos, sino de un vínculo fuerte que nos une a Dios y entre nosotros, según un pacto de alianza que permanece eternamente «porque su amor es para siempre» (cf. Sal 136). En el relato de la vocación del profeta Jeremías, por ejemplo, Dios recuerda que él vela continuamente sobre cada uno para que se cumpla su Palabra en nosotros. La imagen elegida es la rama de almendro, el primero en florecer, anunciando el renacer de la vida en primavera (cf. Jr 1,11-12). Todo procede de él y es don suyo: el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, pero —asegura el Apóstol— «vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios» (1 Co 3,23). He aquí explicado el modo de pertenecer a Dios: a través de la relación única y personal con Jesús, que nos confirió el Bautismo desde el inicio de nuestro nacimiento a la vida nueva. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en él, amándole «con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser» (Mc 12,33). Por eso, toda vocación, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un éxodo de sí mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagración religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios. Es un «éxodo que nos conduce a un camino de adoración al Señor y de servicio a él en los hermanos y hermanas» (Discurso a la Unión internacional de superioras generales, 8 de mayo de 2013). Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro corazón (cf. 1 P 3,15) para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al prójimo. No debemos tener miedo: Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración.

3. También hoy Jesús vive y camina en nuestras realidades de la vida ordinaria para acercarse a todos, comenzando por los últimos, y curarnos de nuestros males y enfermedades. Me dirijo ahora a aquellos que están bien dispuestos a ponerse a la escucha de la voz de Cristo que resuena en la Iglesia, para comprender cuál es la propia vocación. Os invito a escuchar y seguir a Jesús, a dejaros transformar interiormente por sus palabras que «son espíritu y vida» (Jn 6,63). María, Madre de Jesús y nuestra, nos repite también a nosotros: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Os hará bien participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energías. La vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una auténtica vida eclesial. Ninguna vocación nace por sí misma o vive por sí misma. La vocación surge del corazón de Dios y brota en la tierra buena del pueblo fiel, en la experiencia del amor fraterno. ¿Acaso no dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35)?

4. Queridos hermanos y hermanas, vivir este «“alto grado” de la vida cristiana ordinaria» (cf. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31), significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros. Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf. Mt 13,19-22). Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales» (Homilía en la misa para los confirmandos, 28 de abril de 2013). A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orientéis la pastoral vocacional en esta dirección, acompañando a los jóvenes por itinerarios de santidad que, al ser personales, «exigen una auténtica pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31).

Dispongamos por tanto nuestro corazón a ser «terreno bueno» para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar así fruto. Cuanto más nos unamos a Jesús con la oración, la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto más crecerá en nosotros la alegría de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha será abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidiéndoos que recéis por mí, imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.
Francisco. Vaticano, 15 de Enero de 2014

28/3/2014

IV Domingo de Cuaresma

IV Domingo de cuaresma - A

  • 1 Samuel 16, 1b.6-7.7.10-13a "David es ungido rey de Israel"
  • Salmo 22 "El Señor es mi pastor, nada me falta"
  • Efesios 5, 8-14 "Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz"
  • Juan 9, 1-41 "Fue, se lavó y volvió con vista"

Jn 9, 1-41
De camino, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: <<maestro, ¿quién pecó, ésto o sus padres, para que naciera ciego?>>. Jesús respondió: <<Ni éste ni sus padres. Nació ciego para que resplandezca en él el poder de Dios. Debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día. Cuando viene la noche nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo>>. Dicho esto, escupió en tierra e hizo lodo con la saliva, le untó con ellos los ojos y le dijo: << Ve a lavarte en la piscina de Siloé>> (que significa enviado). Fue, se lavó y volvió con vista. Entonces los vecinos y los que solían verlo pidiendo limosna decían: <<¿No es éste el que se sentaba a pedir?>>. Unos decían: <<Es éste>>. Y otros: <<¿No es éste el que sentaba a pedir?>>. Unos decían: <<Es éste>>.Y otros: <<No, es uno que se le parece>>. Pero él decía: <<Soy yo>>. Y le preguntaban: <<Pues, ¿cómo se te han abierto los ojos?>>. El contestó: <<Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó con ello los ojos y me dijo: Ve a lavarte a Siloé. Fui, me lavé y vi>>. Y le preguntaron:<<¿Dónde está ése?>>. Contestó: >> No lo sé>>.
Llevaron a los fariseos al que antes había sido ciego, pues era sábado el día en que Jesús había hecho lodo y abierto sus ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había obtenido la vista. Él les dijo: <<Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo>>. Algunos fariseos dijeron: <<Ése no puede ser un hombre de Dios, pues no guarda el sábado>>. Otros decían:<<¿Cómo puede hacer tales milagros un hombre pecador?>>. Estaban divididos. Preguntaron de nuevo al ciego: <<A ti te ha abierto los ojos: ¿qué piensas de él?>>. Él contestó: <<Que es un profeta>>. Los judíos no podían creer que hubiera sido ciego y ahora viese, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: <<¿Es éste vuestro hijo, del que decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?>>. Los padres contestaron: <<Sabemos que éste es nuestro hijo y que nación ciego. Cómo ve ahora, no lo sabemos; ignoramos quién abrió sus ojos. Preguntádselo a él; ya es mayor y os puede responder>>. Sus padres hablaron así por miedo a los judíos, que habían decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera que Jesús era el mesías. Por eso los padres dijeron: <<Ya es mayor y os puede responder; preguntádselo a él>>. Llamaron otra vez al que había sido ciego, y le dijeron:<<Di la verdad ante Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador>>. El respondió: <<No sé si es pecador o no; sólo sé que yo era ciego y ahora veo>>. Le preguntaron: <<¿Qué te hizo?¿Cómo te abrió los ojos?>>. Respondió: <<Ya os lo he dicho y  no me habéis hecho caso. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?>>. Ellos le insultaron diciendo: <<Tú eres su discípulo; nosotros lo somos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero de éste no sabemos ni de dónde es>>. Él les contestó: <<Es curioso: Vosotros no sabéis ni de dónde es, y él me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es fiel y hace su voluntad. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si él no fuera de Dios, no podría hacer nada>>. Le respondieron: <<Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?>>. Y lo expulsaron de la sinagoga.
Jesús oyó que lo habían expulsado; fue a buscarlo y le dijo: <<¿Tú crees en el hijo del Hombre?>>. Él le respondió:<<Creo, Señor>>. Y se puso de rodillas ante él. Jesús dijo <<Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean, y los ven se queden ciegos>>. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron:<<¿Somos también nosotros ciegos?>>. Jesús les dijo: << Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado>>.

Reflexión
En el libro de los Hechos de los Apóstoles aparece el protagonismo del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Ese protagonismo continúa.
Pedro está en casa de Cornelio en Hch. 10,44ss. "Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían venido con Pedro quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos... ¿Se puede negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros".

  • Pidamos la luz del Espíritu para que nos haga descubrir lo que Dios Padre quiera decirnos por medio de este relato.
    • ¿Qué es lo que Dios me hace descubrir de la persona de Jesús y de la orginalidad de la vida cristiana?
    • ¿Cuál es la finalidad de este relato? ¿Qué es lo que cambia?
    • ¿Qué buena noticia me aporta el texto para mí y para el mundo?
    • ¿Es Jesús luz para mi vida? ¿En qué momentos? ¿Soy luz de Cristo en mi mundo? 
    • ¿A qué realidad de mi mundo me invita a prestar atención este relato? ¿Con qué situaciones de hoy puedo relacionar lo que veo en el texto?
    • ¿Cuáles son mis cegueras?
    • ¿Qué luces me hace descubrir el Espíritu en este texto'
  • Llamadas
    • Tiempo de diálogo personal con el Señor para darle gracias, pedirle, ofrecerme, contemplar la escena.
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Material elaborado por Acción Católica General




26/3/2014

Vocaciones Nativas 2014

El próximo 27 de abril se celebrara la Jornada de Vocaciones Nativas bajo el lema "Misioneros por vocación"


Lema y Cartel:
No hay misión sin misioneros. Los misioneros son imprescindibles para que el mandato de predicar el Evangelio a todo el mundo, dado por Jesús, se haga realidad.El Señor llama también en las iglesias nuevas, donde el reciente anuncio del Evangelio ha comenzado ya a dar sus frutos. Cientos de jóvenes han escuchado esta llamada a la vida sacerdotal o religiosa, y han seguido el ejemplo de los misioneros.El lema de este año subraya esta realidad, que fue también la de Juan XXIII y Juan Pablo II. Desde la llamada al sacerdocio que el Señor les hizo siendo jóvenes, se fue fraguando un camino que les conduciría a ser los sucesores de Pedro en la Iglesia.Canonizados providencialmente el mismo día en que se celebra la Jornada de Vocaciones Nativas, se convierten para nosotros en intercesores para pedir vocaciones nativas, y modelos de misioneros.
Los objetivos de esta Jornada:
  • Promover entre los fieles una eficaz colaboración con los objetivos de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que atiende las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión.
  • Obtener fondos y ayudas económicas para el sostenimiento y la formación de las vocaciones a través de la financiación de “Becas”.     
  • Fomentar en el seno de las comunidades cristianas la oración perseverante para que Dios siga suscitando nuevas vocaciones en estos lugares de misión.
Materiales para la Jornada:


        

21/3/2014

III Tercer Domingo de Cuaresma

III Tercer Domingo de Cuaresma - A



Juan 4, 5 - 42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: - Dame de beber. (Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.) La samaritana le dice: - ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.) Jesús le contestó: - Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva. La mujer le dice: - Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?,  ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos sus ganados? Jesús le contesta: - El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. La mujer le dice: - Señor, dame ese agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
Él le dice: - Anda, llama a tu marido y vuelve. La mujer le contesta: - No tengo marido. Jesús le dice: - Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. en eso has dicho la verdad. La mujer le dice: - Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén. Jesús le dice: - Créeme, mujer se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que les dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad. La mujer le dice: ´- Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo. Jesús le dice: - Soy yo: el que habla contigo. En esto llegaron los discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: ¿Qué le preguntas o de qué le hablas?. La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: - Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿será éste el Mesías? Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: - Maestro, como. Él les dijo: - Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis. Los discípulos comentaban entre ellos - ¿Le habrá traído alguien de comer?. Jesús les dijo: - Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron y vosotros recogéis el fruto de sus sudores. En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él (por el testimonio que había dado la mujer. Me ha dicho todo lo que he hecho.) Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer. - Y no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.

Reflexión

San Pablo termina su segunda Carta a los Corintios con este deseo, o con esta profesión de fe: "La gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y la comunión en los dones del Espíritu Santo, estén con todos vosotros" (2 Cr, 13, 13).
  • Hagamos un acto de fe en esa compañía del Padre del Hijo y del Espíritu Santo y pidámosles que nos ayuden a descubrir el agua viva, a hacer del tiempo que dediquemos en este estudio del evangelio un ENCUENTRO como el que tuvo Jesús con la samaritana.
  • Contemplemos la escena de Jesús y la samaritana junto al pozo en pleno sol, este tiempo de oración puede ser también un mano a mano entre Jesús y yo.

    1. ¿Qué dicen?
    2. ¿Cómo se sitúan?
    3. ¿Qué actitudes?
    4. ¿Qué comportamientos adoptan?
    5. ¿Qué hacen?
    6. ¿Qué es lo que cambia?

  • ¿Qué nos quiere hacer descubrir Dios Padre de la persona de Jesús y de la originalidad de la vida cristiana en nuestro mundo?
  • ¿Qué luces nos ofrece el texto para nuestra realidad concreta en la que estamos inmersos?
  • Llamadas
  Diálogo personacon Dios dándole gracias de lo qunos ha mostrado, pidiéndole ayuda etc


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Material elaborado por Acción Católica General



20/3/2014

EDJ 2014 Trae tus manos

Encuentro Diocesano de Jóvenes, "Trae tus manos"

Los días 26 y 27 de abril se celebrará en Vecindario el Encuentro Diocesano de Jóvenes bajo el lema "Trae tus manos". Con esta llamada, el Secretariado de Pastoral de Juventud y de Pastoral Vocacional, se invita a reflexionar sobre las heridas que tocan nuestra sociedad, y la implicación que tenemos en ellas. Para ello, se necesita además reconocer y escuchar la voz de Dios, qué nos dice a través de los que viven esas heridas, y qué nos pide a nosotros en respuesta a esas heridas.

Además, dentro de la planificación de este Encuentro, se realizará un Festival de la Canción Juvenil y Vocacional en el que podrán participar coros o grupos musicales de las parroquias, comunidades y/ o colegio religiosos. Cada grupo tendrá que presentar una canción original partiendo del lema "Trae tus manos".
Estos Encuentros Diocesanos siguen pretendiendo ser un lugar de encuentro, de reflexión, de oración y participación de los Jóvenes con su Iglesia.

Más información en www.pjvcanarias.org





14/3/2014

II Domingo de Cuaresma

II Domingo de Cuaresma - A


Mt 17, 1-9

Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un monte alto a solas. Y se transfiguró ante ellos. Su rostro brilló como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. Y se le aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, qué bien se está aquí. Si quieres, hago aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Aún estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió, y una voz desde la nube dijo: Éste es mi hijo amado, mi predilecto, escuchadlo. Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, aterrados de miedo. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: Levantaos y no tengáis miedo. Alzaron ellos su ojos y no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Y mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No contéis a nadie esta visión hasta que el hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos". 

Reflexión
Es cosa de cada uno: ponernos a la escucha de lo que Dios quiere decirnos, conocer su proyecto, conocer a Jesús, seguirle y así darlo a conocer.
  • Me fijo en la escena, en lo que sucede, contemplo la transfiguración, escucho la voz del cielo. Jesús es el centro de la escena.

    1. ¿Qué es lo que Dios Padre quiere decirme? ¿Qué es lo que desea que descubra?
    2. ¿Qué es lo que este texto me hace descubrir de la persona de Jesús?

  • A partir de la escena
    1. ¿Qué es lo que quiero decirle a Jesús, a Dios?
    2. ¿Qué transformación espera Dios de mí y de la sociedad en la que vivo?
  • Llamadas
Hablo con Dios de lo que hemos orado


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