Vocaciones Nativas 2015

Testimonios Misioneros

Últimas noticias

20 de abril de 2015

Colabora con las Vocaciones Nativas

El próximo 26 de abril celebramos la Jornada de Vocaciones Nativas, "Que bueno caminar contigo" en nuestra diócesis y en toda España. 


La ayuda  a las Vocaciones Nativas que España ofreció en el año 2014 fue de 1.710.047 euros. La mayor parte destinada a África con 1.351.149 euros; Asia con 229.971 euros y  América con 128.926 euros. 
Ayúdanos desde nuestra diócesis a seguir apoyando a las vocaciones nativas en los territorios de misión, que sientan que no caminan solas. 

¿Cómo colaborar?

Puedes entregar un donativo en tu parroquia o directamente en nuestra Delegación de Misiones.
  • También puedes efectuar un ingreso en las siguientes cuentas bancarias de las Obras Misionales Pontificias Canarias:
  • Bankia :   ES30- 2038-7319-9860-0010-6770 
  • Banco Santander:  ES14-0049-4996-3523-1659-9819

Otra forma de colaborar con las Vocaciones Nativas son las Becas Misioneras:

Con las becas de estudio se puede financiar la formación de un seminarista o novicio, total o parcialmente. La beca completa, 2000 euros, cubre los seis años de formación de un seminarista. La media beca, de 1000 euros, le ayuda durante tres años de estudio. Y también existe la posibilidad de cubrir la formación de un curso de de un novicio a través de la donación de 350 euros.

16 de abril de 2015

Mensaje para la 52 JMOV

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. " El éxodo experiencia fundamental de la Vocación"




Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezarpara que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es unverdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocacióncristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicaciónal servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, lavocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo alcompromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.



Papa Francisco

Vaticano, 29 de marzo de 2015

Formadores de Vocaciones Nativas

En la Mesa Redonda celebrada ayer en Madrid se puso de manifiesto la importancia de las Vocaciones Nativas en los territorios de misión. 

Formadores de vocaciones nativas

Los testimonios de los misioneros que trabajan con los jóvenes en los territorios de misión (en los que se encuentra aproximadamente el 26% de los religiosos y el 15% de sacerdotes del mundo) ofrecen un panorama esperanzador, pero también ponen de manifiesto la necesidad de hacer un correcto discernimiento para ayudar a los chicos y chicas a encontrar cuál es la llamada concreta del Señor en sus vidas, y separarla de posibles connotaciones sociales, como el prestigio que se asocia a estas vocaciones en muchos países pobres.
Desde que Rosario Martínez Martínez, Religiosa de María Inmaculada, llegó a Burkina Faso hace veinte años, siempre ha estado involucrada en la formación de los jóvenes que ya han hecho una opción de vida hacia la consagración religiosa. Valora el hecho de que tanto en Burkina Faso como en Mali, donde fue enviada durante cuatro años, las familias son, en general, "favorables frente a la decisión de sus hijos de darse a Dios en la vida Consagrada; en gran parte, por el sentido de lo 'divino' y de lo 'sagrado' que es innato en estas culturas, y quizá también por la visión que se tiene aquí de la vida consagrada como una especie de 'promoción social' de la que toda la familia se beneficiará un día". Rosario advierte que en "las jóvenes se percibe la generosidad, a pesar de saber que esta manera de vivir significa decir no a uno de sus grandes valores, como la maternidad física", pero "el camino es lento, conlleva mucho diálogo y discernimiento".
José María Cantal Rivas es el provincial de los Padres Blancos en Argelia y Túnez, y cree que "al ver los inconvenientes, se descubren las ventajas"; por eso reflexiona sobre lo que ocurriría si no hubiera vocaciones nativas. Aunque los misioneros extranjeros hacen lo que pueden, "la lengua y la cultura son los vehículos para transmitir la fe"; de ahí que la presencia de vocaciones locales sea el mejor medio para la evangelización. Además, en algunas naciones, "los cristianos son automáticamente asimilados a ciudadanos sospechosos, más aún si son extranjeros". En esos países, las dificultades para la labor pastoral de los misioneros son continuas: en algunos lugares, aunque las necesidades pastorales crezcan, hay un número fijo de misioneros admitidos y no se permite entrar a más; en otros, los extranjeros no pueden circular libremente, de donde se derivan inconvenientes, por ejemplo, a la hora de hacer visitas pastorales. En este contexto, Cantal Rivas afirma sin dudarlo: "Solo un clero local podría ser la solución".

OMP España

6 de abril de 2015

Vocaciones Nativas... en camino

La mencionada coincidencia de la Jornada de Vocaciones Nativas con el día en que la Iglesia universal es convocada a orar por las vocaciones es un signo más de la intrínseca relación entre vocación y misión

Misioneras, vocaciones nativas

Son las laicas francesas Juana Bigard y su madre, Estefanía, quienes, a finales del siglo XIX, se ponen en movimiento con el fin de promover las ayudas necesarias para las vocaciones que inician su singladura en los ámbitos misioneros, dando origen a una iniciativa, la Obra de San Pedro Apóstol, que más tarde, en 1922, alcanzaría su condición de “Pontificia”. Habían intuido que la formación de las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada sería garantía para la expansión del Evangelio.

Desde el principio ambas advirtieron que se requería, con prioridad, dotar a estos ámbitos misioneros de una fuerte consistencia espiritual, enraizada en la adhesión al Evangelio en la persona de Jesucristo. Con este anclaje se aseguraba que las vocaciones allí surgidas y formadas llevaran en su entraña la certeza de que eran llamadas no solo a atender a las comunidades de las que habían salido, sino al mundo entero, como los apóstoles. La vocación-misión, como testimonio del amor divino, resulta especialmente eficaz cuando se comparte “para que el mundo crea” (Jn 17,21). Por eso, la súplica al Dueño de la mies para que suscite vocaciones no es para “abastecer” las necesidades próximas e inmediatas de las urgencias pastorales domésticas, sino para su disponibilidad a salir de sus límites e ir a donde la Iglesia lo necesite. Dios sigue rompiendo esquemas, llamando a los que quiere y en las Dios sigue rompiendo esquemas, llamando a los que quiere y en las circunstancias menos previsibles, como es el caso de estas que llamamos vocaciones nativas. Cuando parece que se carece de recursos materiales y de las posibilidades de formación adecuadas, surge la llamada a entregar la vida al servicio los más pequeños, de los enfermos, de los que sufren, de los pobres. La llamada-respuesta es el inicio de un largo itinerario para el discernimiento y la formación en el mismo ámbito cultural y social donde esas vocaciones nacieron. Más tarde la Iglesia, según viene siendo desde el principio, les irá enviando a otros lugares, para entregar gratis lo que de modo gratuito han recibido. Su testimonio de vida puede impulsar a muchos jóvenes a seguir a Cristo y a dar su vida por los demás, encontrando así la vida verdadera. 

A ellos se suman muchos hombres y mujeres que, movidos por la acción del Espíritu Santo, han escogido vivir el Evangelio con radicalidad, haciendo profesión de castidad, pobreza y obediencia. Religiosos y religiosas de vida activa o contemplativa, que, con su oración perseverante por toda la humanidad o con su multiforme acción caritativa, dan a todos el testimonio vivo del amor y de la misericordia de Dios. “Ellos son, por excelencia”, decía Pablo VI , “voluntarios y libres para abandonar todo y lanzarse a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. [...] Se les encuentra no raras veces en la vanguardia de la misión y afrontando los más grandes riesgos para su salud y su propia vida. Sí, en verdad, la Iglesia les debe muchísimo” ( Evangelii nuntiandi, 69).

Las vocaciones que nacen en el surco de la misión son una invitación permanente para que los bautizados y las comunidades cristianas sientan la urgencia, tanto del agradecimiento a Dios por seguir suscitando esas vocaciones en los lugares y momentos más insospechados, como del compromiso para contribuir a que ninguna se pierda por carecer de medios para su formación. De un modo especial, la Jornada vocacional del próximo 26 de abril abre nuevos horizontes para que el Pueblo de Dios manifieste su gratitud por el don de la vocación de especial consagración y sea muy solícito para caminar a su lado, ayudando con la oración y la cooperación.

D. Anastasio Gil
Director OMP en España

Vocaciones Nativas 2015

El próximo 26 de abril se celebra la Jornada de Vocaciones Nativas. Este año con la novedad de que se celebra en conjunto con la 52ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.


Vocaciones Nativas 2015

LEMA

  • ¡QUÉ BUENO... El mejor indicador de que una persona ha descubierto el tesoro escondido, su propia vocación, es la paz interior que se refleja en su rostro. Es la expresión del enamorado... Algo ha cambiado en su vida.
  • CAMINAR... La vocación entraña el compromiso de salir de uno mismo para ir al encuentro del otro. Así lo refiere el salmista: “Dichoso el que camina en la voluntad del Señor”, “Caminaré en presencia del Señor”. Vocación es vivir la disponibilidad para “salir” e ir a donde la Iglesia envía.
  • CONTIGO!” Quien ha sido llamado a la vida consagrada o al sacerdocio es consciente de que Él camina al lado y nunca dejará de ser su acompañante, y de que la vocación implica compartir la vida con los demás, al estilo de Jesús, para mostrarles el rostro de Dios.

CARTEL

  • UNA FECHA. En el día del Buen Pastor, IV Domingo de Pascua, la Iglesia celebra dos Jornadas con referencia explícita a la vocación de especial consagración.
  • UN SIGNO. Un corazón que adquiere la forma de unas manos orantes. La llamada vocacional se percibe en el corazón de cada persona, cuando en el silencio de la oración “toca” con sus manos el misterio de Dios.
  • UN LEMA. Expresa el gozo y la alegría de ponerse en camino al encuentro con Dios y con los demás.

OBJETIVOS

  • Orar al Dueño de la mies para que siga enviando muchos obreros a su Iglesia, y para darle gracias por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que actualmente se forman en seminarios y noviciados en todo el mundo.
  • Suscitar en los jóvenes disposiciones adecuadas para escuchar la llamada de Dios y disponibilidad para cumplir su voluntad.
  • Promover entre los fieles una eficaz colaboración con la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que atiende las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión.
  • Obtener fondos y ayudas económicas para el sostenimiento y la formación de estas vocaciones, a través de la financiación de “Becas de estudio”.

MATERIALES

5 de abril de 2015

Domingo de Resurrección



En cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su Cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. Ahora entienden que Jesús es Dios. El desconsuelo que tenían, ayer, se transforma en una inmensa alegría. Y rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.

Desde entonces, todos los cristianos podemos tratar al Señor, que está Vivo. Hoy estamos muy contentos y es momento de darle constantemente gracias a Dios.

Como Pedro y Juan, tú también tienes que preocuparte de que tus amigos sepan que Jesús ha resucitado, y le traten. Pídele esa preocupación.


Texto del P. José Pedro Manglano Castellary 

3 de abril de 2015

Viernes Santo

Viernes Santo, dio su vida por todos nosotros




Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, desesperado, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvado se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.

¡Dame, Señor dolor de amor! Ojalá lleves en el bolsillo un crucifijo y lo beses con frecuencia.


Texto del P. José Pedro Manglano Castellary 

2 de abril de 2015

Jueves Santo




La última Cena. Por la mañana del Jueves, Pedro y Juan se adelantan para preparar la cena en Jerusalén. A la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa celebra la primera Misa: les da a comer su Cuerpo y su Sangre y les ordena sacerdotes a los Apóstoles para que, en adelante, ellos celebren la Misa. Judas salió del Cenáculo antes, para entregarle. Jesús se despidió de su Madre y se fue al huerto de los Olivos. Allí sudó sangre, viendo lo que le esperaba. Los discípulos se durmieron. Llegó Judas con todos los de la sinagoga y le da un beso. Entonces, le cogieron preso y todos los Apóstoles huyeron. Lo llevan al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote. Le interrogan durante toda la noche: no duerme nada.

Hazle tú hoy compañía al Señor, que está solo. Haz el propósito de no abandonarle nunca, y de visitarle con frecuencia en el sagrario.



Texto del P. José Pedro Manglano Castellary 

También compartimos este vídeo para reflexionar:

 
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