Renace la Alegría - Domund 2014

Testimonios Misioneros

Últimas noticias

29/8/2014

Nadie queda excluido

CINCO MINUTOS PARA LA ALEGRÍA



"Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque "nadie queda excluido de la alegría 
reportada por el Señor" (3)"












25/8/2014

Fallece Obispo Emérito

Falleció Mons. D. Ramón Echarren, Obispo Emérito de nuestra Diócesis.


A las 05:30 h de hoy, 25 de agosto de 2014, falleció el Obispo Emérito de la Diócesis de Canarias, Mons. Ramón Echarren Ystúriz.

La Capilla ardiente estará situada en la Casa de la Iglesia, calle Dr. Chil 17 de Vegueta, desde las 15:00 h de esta tarde hasta las 09:00 h del miércoles 27 de agosto, hora en la que será trasladado a la S.I. Catedral Basílica de Santa Ana, donde se celebrará la Misa Funeral que estará presidida por el Obispo de la Diócesis de Canarias, Mons. Francisco Cases. Una vez finalizado el funeral, sus restos serán trasladados a la Capilla de Ntra. Sra. de los Dolores de la Catedral. 

Mons. Echarren nació en Vitoria en 1929. Es sacerdote desde 1958 y obispo desde 1969. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Lovaina (Bélgica). Toda su vida ha estado muy vinculada a Cáritas y a la Pastoral Social desde el comienzo de su ministerio sacerdotal.
Fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid el 22 de diciembre de 1969. Durante nueve años fue Obispo Auxiliar de Madrid con el Cardenal Vicente Enrique Tarancón. Fue nombrado para el gobierno pastoral de la diócesis de Canarias el 29 de noviembre de 1978. Mons. Echarren tomó posesión de esta diócesis el 13 de enero de 1979.
El 26 de noviembre de 2005 fue aceptada su renuncia al gobierno de la diócesis por motivos de edad.










Busca el bien del otro

CINCO MINUTOS PARA LA ALEGRÍA



"Sólo puede ser misionero alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros. Esa apertura del corazón es fuente de felicidad, porque "hay más alegría en dar que en recibir"
 (Hech 20,35). (272)"

22/8/2014

No se pierda la fuerza misionera

CINCO MINUTOS PARA LA ALEGRÍA



"Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera! (109)"














19/8/2014

Llena tu corazón de alegría

CINCO MINUTOS PARA LA ALEGRÍA



"La Alegría del Evangelio  (Evangelii Gaudium) llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. (1) "



Leer Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones







15/8/2014

Renace la Alegría en Gaza

Compartimos una entrevista, de lainformacion.com, realizada a la Misionera Comboniana, Alicia Vacas, donde comenta como sigue con su labor misionera en medio del conflicto en la Franja de Gaza. Por nuestra parte solo podemos seguir rezando por todos los misioneros que al igual, que Alisia, deciden quedarse al lado de los que más sufren.


La hermana Alicia Vacas, no recuerda siquiera cuándo surgió su vocación misionera, “Desde que me acuerdo quise ser médico para cuidar a los niños pobres y creo que hubo un momento en que las piezas encajaron", resuelve. “Y en ese momento me planteé cuánto quería dedicar a esto: era mi juventud, mi tiempo. Y la respuesta fue todo y para siempre”.
Procedente de una familia obrera y de clase media de Valladolid,  ingresó en la orden de las combonianas con 18 años, “poco a poco fui entendiendo que no era una profesión, sino que se trataba más bien de una consagración, de entregarle la vida a Jesucristo en esta causa. Y creo que esto se fue haciendo más claro sobre todo cuando conocí a los misioneros y misioneras combonianas, en una Pascua Juvenil en Palencia. Vi que mis inquietudes existían en otras personas y que se podían articular en una forma de vida”. 


Después, se diplomó en enfermería en Gijón, y completó los estudios de Medicina Internacional, antes de iniciarse en las misiones. En los Emiratos Árabes, en una clínica rural de Luxor, en Egipto, o en los suburbios de El Cairo, donde llegaba a atender más de 120 pacientes al día. Ahora, con 41 años y en Jerusalén, divide su tiempo entre la población beduina que llega del Sinaí, y su trabajo en la Clínica Abierta, gestionada por la ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos, que vigila el cumplimiento de los derechos humanos en la población palestina.  Allí se encuentra frente a frente con el horror de los bombardeos, las historias de quienes lo han perdido todo. Recorre las habitaciones dedicándose a escuchar, a abrazar, a compartir silencios aquí desconocidos.

La hermana Alicia vive con inquietud el resurgir de un conflicto que nunca duerme y desconfía de que las treguas de horas decretadas entre ambas partes abran puerta a algún entendimiento. “para eso  hay que poner mucho en juego y no me parece que en este momento se den las condiciones. No creo que se esté discutiendo en este momento verdaderamente levantar el embargo, el asedio de la Franja de Gaza, no me parece que Israel tenga ninguna intención de entrar en esos temas...”, dice con preocupación,  “la intención es acallarlo hasta el momento en que pueda explotar otra vez, y está claro que si no hay una respuesta a la población de Gaza, si no se alivia un poco la situación tan dramática en la que viven de vez en cuando, explota. Esto es una bomba de relojería y aquí se están poniendo parches”. 


En el hospital, la hermana Vacas lleva a cabo una misión de verificación de las violaciones de derechos humanos en el ámbito médico durante los ataques a la población de la Franja. “Lo que nos interesa cuando nos acercamos a estos pacientes es ver qué tipo de heridas tienen, qué armas las han causado, si se les ha facilitado la evacuación o dificultado... Pero al hablar con ellos sale toda la tragedia que se está viviendo allí”.


El horror desfila de cuarto en cuarto. En sus camillas se tienden las víctimas más graves de los bombardeos, aunque peor que las heridas físicas son las del alma. “Gaza es una trampa”, explica, “es un espacio pequeño, sobrepoblado, cerrado, del que no se puede escapar. Ese terror de tener que salvar a tu familia y no saber donde meterles, la impotencia de los padres porque no saben cómo proteger a sus hijos, el sentido de culpabilidad...”

Habla de forma pausada, que no se altera tampoco cuando cuenta cómo los niños que recibe están en coma “porque tienen metralla en la cabeza”. La mayor parte de los que llegan al hospital, tienen también amputaciones. “Y los que van despertando, los que están un poquito mejor, están completamente en estado de shock. No quieren hablar, no reaccionan. A veces tienen pesadillas aunque estén despiertos y empiezan a gritar o a llamar a personas que no están con ellos. Aunque hoy he visto las primeras sonrisas”.

Su voz cambia. “Algunos niños llevan ya diez o doce días en Jerusalén y hoy he visto a algunos de los primeros  que llegaron que empiezan a jugar con plastilina,  con pelotas de colores... y empiezan a reaccionar un poco”. 

Son críos que han perdido todo en los bombardeos. Su casa y su familia. “Ayer, por ejemplo, visité a un niño de tres años...”, cuenta la hermana, “Aquí las familias son muy extensas y en su casa enterraron 18 cuerpos.Sólo se salvó él. Toda su familia, padre, hermanos, primos, tíos, toda la familia, todo su mundo al que estaba acostumbrado, le falta. Sólo tenía a su abuelo y cuando le preguntamos qué va a pasar con este niño nos dijo: pues nos tiene a su abuela y a mí. Esto es el valor de estas comunidades, estas sociedades muy tradicionales, en las que el sentido de la familia hace cuerpo, se vuelcan y los niños no se quedan solos. Pero ¿cómo crecerá este niño con este trauma y ese sufrimiento?”, se pregunta. 


La hermana Alicia va agolpando las historias. Imposible saber cuál supera a otra. Todas desangradas en el mismo lugar. “Otro niño que he visto esta mañana no sabía todavía que sus padres habían muerto. Y son siete hermanos. El niño está en coma, pero su tía me decía que no sabía como les iba a decir que sus padres ya no estaban. La mujer estaba superada, aterrorizada de tener que volver a Gaza con estos siete niños pequeñitos. Me decía: Pero si es que ya no tenemos casa, qué vamos a hacer con ellos”.  La hermana Alicia justifica casi una “amnesia” al preguntársele por cuál ha sido lo más impactante de su vida misionera. “Yo no puedo irme más allá de esta mañana”. 


Historias que van golpeando como misiles, y a las que dice, ella no se acostumbra. “Yo creí que estaba más preparada y me autoconvencía. Pero no es verdad. Sobre todo para nosotros los religiosos, la fe nos ofrece unas agarraderas muy fuertes. Y creo que la palabra que lo resume mejor en estos días es “intercesión”, no sólo rezar por alguien, sino estar en el medio. Estar en el medio te desgarra. Creo que en el fondo, desde una perspectiva de fe, es un privilegio entre muchas comillas poder absorber y captar el sufrimiento de otras personas y dejar que te toque y te marque.Como misioneros estamos llamados a esto, a asumir las penas de nuestro pueblo”. Las alegrías y las penas de un pueblo, en este caso, de dos, condenados en un círculo de odio y a los que ella ama por encima de todo.


¿Y la población de Gaza no llega a perder la fe? Se hace un silencio. “No, es algo que me alucina. Los musulmanes creen en la presdestinación, en el designio de Dios sobre todas las cosas. Y es algo que he oido mil veces estos días: “Esto es lo que nos ha tocado, esto es lo que Dios ha escrito para nosotros y nosotros tenemos que aceptarlo de sus manos”.

"Esta mañana hablaba con una madre joven, de treinta años que está en el hospital bastante grave con una hija pequeñita, de dos. En los brazos le mataron a un bebé de cinco meses.  Y cuando fui a hablar con ella la encontré llorando y el momento fue impactante. Entonces me dijo que no había querido llorar desde que le pasó. Me decía: “hace quince días que repito todo el tiempo: Señor, tú me la diste como un regalo, y ahora yo te la doy como un regalo a tí. Y hasta ahora eso me ha sostenido. Pero hoy ya no he aguantado más”. Te impresiona esa fe tan grande con la que esa mujer es capaz de llevar algo tan dramático”

Una más entre los beduinos

Junto con su misión en el hospital, la hermana Vacas atiende  a la población beduina de los territorios ocupados entre Jerusalén y Jericó. Desplazados desde los años cincuenta, viven en la llamada zona C, una tierra militarizada, donde el Ejército israelí prohibe cualquier asentamiento. Despojados de cualquier método de desarrollo y subsistencia, están condenados a la marginalidad.

“Para muchos es la tercera o cuarta vez que les desplazan”, dice, “Y ellos no forman parte del conflicto. Su carácter es muy tranquilo, están mucho más interesados en sus tradiciones, en sus animales, en sus familias, en su forma de vida tradicional... Los beduinos nunca han tenido propiedad de la tierra”.

Una situación que golpea de forma especial a los niños, que deben recorrer kilómetros para poder ir a la escuela. Las religiosas cambonianas, junto a Manos Unidas, trabajan para construir en esa zona  guarderías y colegios, siempre bajo la permanente alerta de ser destruidas por el Ejército. Cada escuela que construyen tienen una orden de demolición desde el primer día. "Pero los beduinos tienen  una paciencia infinita", relata, "una capacidad de resistencia tranquila y pacífica. Se agobian mucho menos que nosotros. Cuando nos parece que es una situación crítica ellos dicen “siempre ha sido así”. Ellos dicen que si dejan que Israel les controle la vida les darán más poder que el que tienen. Que nos tiran la casa, pues mañana la levantamos. Que nos tumban la escuela, mañana empezamos a reconstruirla”. 

La misma filosofía que rige su vida. ¿En algún momento ha pensado en abandonar? “Ha habido momentos...”, reconoce ella,  “pero no puedo tirar la toalla”. Como los beduinos. 


13/8/2014

Oremos por los misioneros

Con todo lo acontecido en las últimas semanas, el conflicto en Oriente, los hermanos perseguidos en Iraq y en Asia y,  sobretodo el virus del ébola  que ha afectado a un misionero español y a otros tantos que siguen previniéndolo en Liberia, Sierra Leona... han echo que muchos medios de comunicación hablen de los misioneros. 
Pero saben realmente quiénes son los misioneros:

Son mensajeros de alegría y esperanza: Luis Ortiz, religioso amigoniano, 27 años en Filipinas y ahora le ha tocado vivir el tifón Yolanda: "Hemos podido compartir con ellos sus tristezas y penas mientras nos lo contaban con una sonrisa en su cara... Gracias por habernos dejado ser vuestros mensajeros de la alegría y esparanza"

Ven a Dios en todo: Ana María López Castaño, de las Juventudes Marianas Vicencianas, en Bolivia, volcada en la educación , la salud y la asistencia carcelaria en el penal de San Pedro de Sacaba: "Dios en medio de toda esa vida... al que le agradezco enormemente escogerme para esta vocación tan peculiar".

Responden a la elección de Dios: Venerando Morón García, del Instituto Calasancio, 50 años de vida consagrada y misionera, ahora en Ecuador: "Estoy convencida de que Dios no escoge a los que están preparados, sino, que prepara a los que Él ha escogido. Aquí se trabaja sin horario, y todo por los más necesitados". 

Consuelan a las almas destrozadas: Mons. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, en Centro áfrica, vive la triste situación que atraviesa el país, con guerra y muerte: "Difícil  mirar al cielo con ojos cristalinos, como el Cristo del Expolio, cuando te están abriendo las carnes por delante y por detrás... Ya hemos reconstruido edificios saqueados, lo difícil será reconstruir los corazones rotos y consolar las almas destrozadas. Para eso solo hay que mirar al cielo, como el Cristo del Expolio"

Están y viven con quienes les necesitan: Alberto Cisneros Izquierdo, sacerdote diocesano de Osma-Soria, misionero en Nicaragua. "Al igual que tembló la tierra cuando Jesús murió en la cruz, aquí también la tierra tiembla, y mucho. Podría contaros tantas cosas, pero esas no se pueden expresar con palabras, hay que estar aquí y vivirlas al lado de mis hijos".

Dan gracias a Dios por cada hermano que encuentran: Expedita Pérez, misionera en Egipto: "Mañana celebro el don de la Vida, cerraré mis 54 años. Os pido que os unáis a mi Acción de Gracias al Padre por Didi (una mujer católica recientemente fallecida) y por todas las personas encontradas en mi vida hasta hoy"

Entregan la propia vida: La hermana Salvadora Arnanz, Hija de Jesús, comparte su vida misionera en Bolivia donde como ella dice: "Hemos gastado lo mejor de nuestras vidas... Desde allí queremos saltar hasta el cielo. Y allí nos juntaremos todos..."

Aprenden de los demás. La hermana Carmen Laguna, misionera en Bolivia, está volcada en el cuidado de los ancianos: "Cada día aprendo de los valores tan grandes que tienen nuestros mayores, la profundidad de su fe, la valentía de sus esperanza y la sencillez de su amor".

Por todo esto les pedimos que tengan siempre presente en sus oraciones a nuestros misioneros.  Que recemos juntos por todos ellos.


5/8/2014

Los misioneros y el ébola

Los misioneros Saverianos que viven en Sierra Leona trabajan día a día para la prevención  del ébola.

Todos en casa por un día para orar y para ser más conscientes de una emergencia de la que no se puede y ya no se debe huir. Las calles semidesiertas y los mercados cerrados recuerdan que contra la epidemia de Ébola no están permitidas las distracciones.
“Los únicos vehículos autorizados para circular son los de la policía y las ambulancias”, dijo el padre Luigi Brioni, en referencia a una jornada de sensibilización, debido al estado de emergencia que declaró la semana pasada el presidente Ernest Bai Koroma. Esta mañana, el misionero dio misa en una parroquia del distrito de Koinadugu, en el norte se Sierra Leona. Los feligreses se lavaron las manos con agua y lejía antes de entrar a la iglesia y también a la salida de la misma. Además, durante la celebración tampoco se dieron el saludo de la paz. “La decisión se tomó a nivel nacional para reducir las oportunidades de contacto directo, y por lo tanto de un posible contagio” dijo el padre Luigi.
Otra medidas que adoptaron las autoridades fue la creación de “puestos de control” en las calles. “Trabajadores de la salud contratados por los municipios o “Chiefdom” tradicionales detienen a los transeúntes y pasajeros para ofrecerles desinfectantes y consejos útiles sobre cuáles hábitos son correctos y cuáles se deben evitar” dijo el misionero.
La labor de concientización sobre el riesgo de contagio es fundamental, explicaron a la MISNA. Desde febrero, en África Occidental el Ébola ha matado a 729 personas, y en Sierra Leona a más de 200. Al principio, también en este país la respuesta de las autoridades y las comunidades locales se caracterizó por la lentitud y la incredulidad. “Sierra Leona no es Europa. La falta de información multiplica los riesgos, sobre todo en áreas remotas, como el distrito de Kallahun, en la frontera con Liberia y Guinea, donde la epidemia ha atacado más ” dijo el padre Luigi. Precisamente en esta región se instaló uno de los centros mejor equipados para atender a los enfermos. “Hasta ahora, el centro ha funcionado como un reloj y ha intervenido con rapidez para aislar a las comunidades afectadas y los nuevos brotes” dijo el misionero.
Una labor fundamental pero cara la del centro, que según algunas estimaciones sus gastos diarios equivalen a 5.500 euros. “En un país que está tratando de levantarse después de la guerra civil, es una gran suma” dijo el padre Luigi. Es por eso que también hay muchas esperanzas depositadas en el plan de seguridad que puso en marcha la Organización Mundial de la Salud (OMS) el viernes: 100 millones de dólares (75 millones de euros, aproximadamente), médicos, especialistas y equipos se enviarán al África Occidental para combatir el virus.


Fuente:
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