Vocaciones Nativas 2016

Testimonios Misioneros

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22 de abril de 2016

Josetxo tras el terremoto de Ecuador

“ Y al ver a la muchedumbre hambrienta, SINTIÓ COMPASIÓN DE ELLA…”

A los tres días del terremoto de Ecuador.

El día sábado 16 de abril, cuando ya estaba anochecido, ( eran las 18,58 h.) cayó una terrible oscuridad sobre el Ecuador de la que miles de familias no consiguen salir de ella ni superarla.
Ya pasaron 72 horas desde que el terremoto sacudió las seis provincias del país que están mas al norte y junto al océano Pacifico; ya pasaron 72 horas desde que se derrumbaron cerca de 2.000 edificios y casi 20.000 personas quedaron sin hogar; ya pasaron 72 horas desde que muchísimas personas no pudieron escapar a la fuerza que se abatió sobre su casa o lugar de trabajo, derribándolo todo y quedando atrapadas entre los escombros, de ellas ya se recuperaron bastantes con vida, (milagrosamente hoy rescataron a cinco) pero ya van más de 500 fallecidas.


Hoy mismo impresionaban las imágenes en las que se veían a muchos bomberos y rescatistas rodeando un edificio en ruinas que fue hasta el sábado un centro comercial en Manta, todos en absoluto silencio y sin moverse para que pudieran escuchar la voz de un joven atrapado entre los escombros y ubicarlo: hoy para ese joven se hizo la luz, consiguieron sacarlo prácticamente ileso. Como milagrosamente en Portoviejo salieron ilesas 60 catequistas que estaban en una casa de encuentros; al comenzar el terremoto se iban cayendo las paredes de la sala, bajaron las escaleras y pudieron llegar a la calle. Esa terrible oscuridad también la están sufriendo tantas personas y familias que lo perdieron todo, absolutamente todo y están con sus hijos a la intemperie, en los caminos, en los estadios de fútbol, en aeropuertos cerrados, en la calle, bajo lonas de plástico y sin nada, esperando, pidiendo la ayuda que poco a poco les irá llegando.

Pero no todo es oscuridad. La mañanita del domingo en Quito y en otras ciudades del país, de la manera más espontánea, conforme iban llegando las primeras noticias del terrible desastre, se fue generando un movimiento ciudadano de solidaridad que sorprende, asombra y conmueve.

En estos tres días son miles y miles las personas que se movilizaron en apoyo de los afectados por el terremoto, llevando a los puntos de recogida, todo tipo de alimentos, agua, ropa, enseres para cocinar, cobijas, colchones, medicinas, herramientas, etc. Ayer las góndolas de los centros comerciales estaban vacías por las compras para los damnificados, en los supermercados estaban los carros llenos de comida a rebosar a la puerta, esperando a la camioneta que pasara a retirarlos y llevarlos a los lugares de clasificación, las farmacias también desabastecidas de muchas medicinas apropiadas para estas situaciones de emergencia. Se convirtieron en CENTROS DE ACOPIO las parroquias y capillas, las escuelas y colegios, las empresas y centros comerciales, ministerios y centros públicos del gobierno,…En estos puntos de acopio se pasan todo el día cientos de personas clasificando, ordenando, metiendo en cajas de cartón, en fundas todo lo que iba llegando. No solo los particulares se han volcado, también las instituciones, las empresas, con más medios hicieron lo propio.

Da la impresión de que todo el país no es que esté participando en un evento solidario dando de lo que le sobra, sino que le sale de natural ser solidario, mejor: SER COMPASIVO, com-padeciendo, con-sintiendo y sufriendo en carne propia lo que les está pasando a otros hermanos ecuatorianos, y una “compasión hasta que duela”, (como decía San Alberto Hurtado sobre la calidad del amor).

Por eso las imágenes de tantas personas compartiendo hasta lo que no tienen, tantas personas dedicando horas y horas, trabajando en cadena y con gran esfuerzo para que lleguen todos esos medios a los damnificados lo antes posible, a través de carros propios, camionetas, volquetas, aviones,…es un enorme fogonazo de LUZ, de ESPERANZA, de FUTURO NUEVO, DE CREER, CUIDAR Y PROTEGER TODA VIDA, ESTE PUEBLO TIENE FUTURO.

También cuánta luz están ofreciendo todos los voluntarios que están participando en las tareas de mover escombros, de repartir ayudas y buscar vidas, los médicos, psicólogos, los bomberos y rescatistas, (están trabajando cerca de 800 de 16 países) que vinieron a ofrecer sus conocimientos y experiencia, el apoyo de naciones hermanas y de otros países, la ONU,…todo será necesario y más, habrá que permanecer acompañando a este pueblo a reconstruir viviendas, tejido social, trabajo, infraestructuras,… en esas aldeas y ciudades: todo recién está comenzando.

Por todo esto y en este tiempo Pascual, estamos contemplando al Señor Jesús Resucitado iluminando la vida de su comunidad y abriendo un nuevo día, venciendo la oscuridad, y le escuchamos una vez más: “ Jesús al ver a la muchedumbre hambrienta y perdida, al ver al ciego, al ver a la viuda, al ver al asaltado del camino,…SINTIÓ COMPASIÓN y les dio la buena noticia, los curó, les dio la vida, sanó sus heridas y los cuidó en la posada toda la noche”, y ¡cuántos miles de samaritanos están curando y sirviendo en estos días en el país!. Damos muchas gracias a Dios Padre y Madre por este don que regaló a este pueblo ecuatoriano.

Josetxo Garcia.
Parroquia de la Inmaculada de Iñaquito.
Quito, 19 de abril de 2016

13 de abril de 2016

Becas de estudio



¿Qué son las becas de estudio?

Las  becas de estudio para las vocaciones de los territorios de misión son una modalidad de ayuda a la formación espiritual, académica y pastoral de las vocaciones nativas, que la Obra de San Pedro Apóstol ofrece a quienes quieren ayudar a sostener las necesidades de los seminarios y noviciados de los territorios de misión.

¿Qué tipos de becas existen?




¿Quién puede financiar una beca?

Los fieles, individualmente o conjuntamente, creando una beca en su comunidad cristiana.
Los sacerdotes, personalmente o como equipo sacerdotal de un arciprestazgo.
Los seminaristas mayores, solidariamente con sus compañeros más necesitados.
Los monasterios de vida contemplativa, dando desde su pobreza.
Las Hermandades y Cofradías, como forma de hacer partícipes de sus bienes a los más necesitados.


¿Quieres ayudar a las vocaciones con una beca de estudios?
Quienes deseen sumarse a esta corriente de cooperación en favor de las Vocaciones Nativas pueden crear una beca de estudios para ayudar a los jóvenes que en los territorios de misión han sido llamados al sacerdocio o a la vida consagrada.

4 de abril de 2016

Cómo colaborar con las Vocaciones Nativas

Durante todo el año Obras Misionales Pontificias recibe donativos de personas que colaborar con la Obra de San Pedro Apóstol para ayudar a las Vocaciones Nativas.



Ayuda con un donativo a los seminarios y seminaristas en las misiones


¿Cómo hacer un donativo para VOCACIONES NATIVAS?

  • Puedes entregar un donativo en tu parroquia o directamente en la Delegación de Misiones de nuestra diócesis.
  • Puedes efectuar un ingreso en las siguientes cuentas bancarias de las Obras Misionales Pontificias (Canarias) :
Banco Santander:  ES14-0049-4996-3523-1659-9819

Bankia :   ES71-2038-9005-6960-0073-4939



















31 de marzo de 2016

Qué es la Jornada de Vocaciones Nativas

Es una Jornada dedicada a la oración y la cooperación económica con los jóvenes llamados a la vocación sacerdotal o religiosa en los territorios de misión.

Con Vocaciones Nativas se ayuda a los seminaristas en las misiones que no tienen recursos

Estas vocaciones que surgen en los Territorios de Misión son la muestra de que el Evangelio han arraigado plenamente en una cultura y tiene sus frutos propios.
Muy a menudo las vocaciones que surgen en los Territorios de Misión tienen serias dificultades para seguir adelante en su formación por problemas económicos. Es frecuente que un joven africano no pueda costearse los estudios del seminario; puede ocurrir que un convento en Asia a duras penas pueda mantener a las novicias que entran. San Juan Pablo II, consciente de la importancia de estas vocaciones, animaba a la Iglesia a ayudarles: “Pido al Señor que nadie llamado al sacerdocio o a la vida religiosa en tierras de misión quede excluido por falta de recursos materiales o económicos”. Es una nueva oportunidad para vivir la  caridad cristiana.


¿Cómo nació?

Estefanía y Juana Bigard, madre e hija, leyeron en 1889 una carta del obispo francés de Nagasaki, en la que contaba que los cristianos japoneses, por temor a la persecución, tenían miedo de acercarse a los misioneros extranjeros, lo que no ocurriría si los sacerdotes fueran naturales de su mismo país. Las dos laicas francesas comienzan una gran actividad para implicar a la Iglesia en el sostenimiento de las vocaciones en los Territorios de Misión. El Papa Pío XI asumió esta iniciativa privada como suya y de toda la Iglesia, y en 1922 le dio el carácter de “pontificia”.


¿Cuándo se celebra?

En España esta Jornada, promovida por la Obra de San Pedro Apóstol, se celebra el 17 de abril y coincide con la 53 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.



21 de marzo de 2016

La Semana Santa




Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua. 


Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

Compartimos esta interesante presentación de Unai Quirós, para seguir cada uno de los pasos de Jesús en Semana Santa y les deseamos una feliz Pascua de Resurrección. 


10 de marzo de 2016

Materiales Vocaciones Nativas

El próximo 17 de abril se celebra la Jornada de Vocaciones Nativas

Vocaciones Nativas 2016

Sobre el lema

  • TE MIRA... Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva del Señor. Conversión y vocación –dos caras de una sola moneda– se implican mutuamente a lo largo de la vida del discípulo misionero. La mirada de Jesús, con toda su fuerza de amor, genera una actividad misionera, de servicio, de entrega.

  •  ... CON PASIÓN” Pasión capaz de vencer la indiferencia y el individualismo. Dejemos que la mirada de Jesús recorra nuestras calles y nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida: “Nada en Él es falto de compasión” (MV 8).

Sobre el cartel

  • JORNADA. Domingo del Buen Pastor, día para que nuestras Iglesias asuman el compromiso de ser seno materno para las vocaciones, como don del Espíritu Santo. Jornada de oración y cuidado solícito para el discernimiento, la maduración y el reconocimiento público de cada vocación.
  • VOCACIONES. Dos rostros reflejan la alegría de haber sido llamados para compartir el amor de Dios con los otros hermanos, en el seno de la comunidad cristiana. Esta, la comunidad, es el hogar y la familia en que nace la vocación, porque toda ella es con-vocación.
  • UNIVERSALIDAD. Nadie es llamado exclusivamente para una región, un grupo o un movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo. “Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos” (EG 130). Disponibilidad para servir a la Iglesia donde ella lo necesite (cf. Hch 13,1-4).

Materiales para la Jornada

Presentación Vocaciones Nativas

Presentación de la Jornada de Vocaciones Nativas, "Te mira con Pasión y compasión" por Anastasio Gil, director de OMP España


La Conferencia Episcopal ha acordado que, a partir de 2016, la Jornada de Vocaciones Nativas, que sostiene la Obra de San Pedro Apóstol, se celebre en España el IV Domingo de Pascua, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Desde hace 53 años, este domingo, llamado “del Buen Pastor”, la Iglesia universal intensificaba su oración por el nacimiento, crecimiento y maduración de las vocaciones de especial consagración. A la vez, desde los ámbitos territoriales de la misión llegaban noticias de las numerosas vocaciones que Dios suscitaba, como manifestación explícita de que la Palabra sembrada por los misioneros y misioneras –con empeño paciente y perseverante, a veces hasta el martirio– estaba dando su fruto. Por la convergencia de objetivos, era lógico que estas dos Jornadas coincidieran en el mismo domingo.

Las Vocaciones Nativas y Vocaciones Ad Gentes

Las numerosas vocaciones en los territorios de misión son un claro indicador de cómo estas nacen cuando las comunidades cristianas tienen vibración de fe y compromiso evangelizador. Su origen está en el dinamismo de la actividad misionera. En estas comunidades pequeñas y pobres siguen apareciendo jóvenes cuya mirada se ha cruzado con la de Jesús; chicos y chicas que han sentido con Él la com-pasión por su pueblo. Son vocaciones surgidas como respuesta a la labor de los misioneros y misioneras, y abiertas al gozo de trabajar en comunión con los sacerdotes y obispos locales, en el convencimiento de que “la causa común del Reino de Dios asocia íntimamente una y otra milicia de los mensajeros evangélicos para una colaboración siempre necesaria e indudablemente fructuosa” (Pablo VI, Mensaje para el DOMUND 1973).

Jesús sigue mirando con pasión a aquellos a quienes quiere asociar a su actividad misionera, de servicio, de entrega. Destaca, por su radicalidad, “la vocación especial de los misioneros ad vitam”, que “conserva toda su validez: representa el paradigma del compromiso misionero de la Iglesia, que siempre necesita donaciones radicales y totales, impulsos nuevos y valientes” (RM 66). Es la hora de descubrir cómo en ámbitos aparentemente inhóspitos Dios hace brotar estas muestras de amor y de ternura para con su pueblo. Es el momento de los testigos que muestran el rostro de Dios misericordia.

Es el tiempo, asimismo, de cooperar económicamente para garantizar una sólida formación entre los llamados. Hay que atender con urgencia y solicitud a los sectores específicos de las vocaciones nacientes en la Iglesia universal, pero, de manera particular, en los territorios de misión. Por una parte, está el sostenimiento de los formadores y profesores de noviciados y seminarios, de quienes depende la maduración y discernimiento de esas vocaciones y que, desgraciadamente, carecen de recursos para dedicar su vida a esta tarea de formación. Ellos, con humildad, están dispuestos a ofrecer la misa por las intenciones de los donantes que, con sus limosnas, les ayudan a un justo sostenimiento. Por otra parte, en estos ámbitos de misión Dios suscita también monasterios de vida contemplativa, de mujeres y varones; monasterios que carecen de medios para su sostenimiento. Desde aquí se les puede echar una mano, para que cada una de estas vocaciones pueda crecer y desarrollarse, como el grano de mostaza.

Mensaje del Papa para la 53 JMO por las Vocaciones


"La Iglesia, madre de las Vocaciones"


Queridos hermanos y hermanas:
Cómo desearía que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados pudieran experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia. Ojalá puedan redescubrir que la vocación cristiana, así como las vocaciones particulares, nacen en el seno del Pueblo de Dios y son dones de la divina misericordia. La Iglesia es la casa de la misericordia y la “tierra” donde la vocación germina, crece y da fruto.

Por eso, invito a todos los fieles, con ocasión de esta 53.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, a contemplar la comunidad apostólica y a agradecer la mediación de la comunidad en su propio camino vocacional. En la Bula de convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordaba las palabras de san Beda el Venerable referentes a la vocación de san Mateo: miserando atque eligendo (Misericordiae vultus, 8). La acción misericordiosa del Señor perdona nuestros pecados y nos abre a la vida nueva que se concreta en la llamada al seguimiento y a la misión. Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva de Jesús. Conversión y vocación son como las dos caras de una sola moneda y se implican mutuamente a lo largo de la vida del discípulo misionero.

El beato Pablo VI, en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, describió los pasos del proceso evangelizador. Uno de ellos es la adhesión a la comunidad cristiana (cf. n. 23), esa comunidad de la cual el discípulo del Señor ha recibido el testimonio de la fe y el anuncio explícito de la misericordia del Señor. Esta incorporación comunitaria incluye toda la riqueza de la vida eclesial, especialmente los sacramentos. La Iglesia no es solo el lugar donde se cree, sino también verdadero objeto de nuestra fe; por eso decimos en el credo: “Creo en la Iglesia”.

La llamada de Dios se realiza por medio de la mediación comunitaria. Dios nos llama a pertenecer a la Iglesia y, después de madurar en su seno, nos concede una vocación específica. El camino vocacional se hace al lado de otros hermanos y hermanas que el Señor nos regala: es una con-vocación. El dinamismo eclesial de la vocación es un antídoto contra el veneno de la indiferencia y el individualismo. Establece esa comunión en la cual la indiferencia ha sido vencida por el amor, porque nos exige salir de nosotros mismos, poniendo nuestra vida al servicio del designio de Dios y asumiendo la situación histórica de su pueblo santo. 

En esta Jornada, dedicada a la oración por las vocaciones, deseo invitar a todos los fieles a asumir su responsabilidad en el cuidado y el discernimiento vocacional. Cuando los apóstoles buscaban uno que ocupase el puesto de Judas Iscariote, san Pedro convocó a ciento veinte hermanos (Hch 1,15); para elegir a los Siete, convocaron el pleno de los discípulos (Hch 6,2). San Pablo da a Tito criterios específicos para seleccionar a los presbíteros (Tit 1,5-9). También hoy la comunidad cristiana está siempre presente en el surgimiento, formación y perseverancia de las vocaciones (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 107).

La vocación nace en la Iglesia...
La vocación nace en la Iglesia. Desde el nacimiento de una vocación es necesario un adecuado “sentido” de Iglesia. Nadie es llamado exclusivamente para una región, ni para un grupo o movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo. Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos (ibíd., 130). Respondiendo a la llamada de Dios, el joven ve cómo se amplía el horizonte eclesial, puede considerar los diferentes carismas y vocaciones, y alcanzar así un discernimiento más objetivo. La comunidad se convierte de este modo en el hogar y la familia en la que nace la vocación. El candidato contempla agradecido esta mediación comunitaria como un elemento irrenunciable para su futuro. Aprende a conocer y a amar a otros hermanos y hermanas que recorren diversos caminos; y estos vínculos fortalecen en todos la comunión.

... crece en la Iglesia...
La vocación crece en la Iglesia. Durante el proceso formativo, los candidatos a las distintas vocaciones necesitan conocer mejor la comunidad eclesial, superando las percepciones limitadas que todos tenemos al principio. Para ello, es oportuno realizar experiencias apostólicas junto a otros miembros de la comunidad, por ejemplo: comunicar el mensaje evangélico junto a un buen catequista; experimentar la evangelización de las periferias con una comunidad religiosa; descubrir y apreciar el tesoro de la contemplación compartiendo la vida de clausura; conocer mejor la misión ad gentes por el contacto con los misioneros; profundizar en la experiencia de la pastoral en la parroquia y en la diócesis con los sacerdotes diocesanos. Para quienes
ya están en formación, la comunidad cristiana permanece siempre como el ámbito educativo fundamental, ante la cual experimentan gratitud. 

... y está sostenida por la Iglesia
La vocación está sostenida por la Iglesia. Después del compromiso definitivo, el camino vocacional en la Iglesia no termina, continúa en la disponibilidad para el servicio, en la perseverancia y en la formación permanente. Quien ha consagrado su vida al Señor está dispuesto a servir a la Iglesia donde esta le necesite. La misión de Pablo y Bernabé es un ejemplo de esta disponibilidad eclesial. Enviados por el Espíritu Santo desde la comunidad de Antioquía a una misión (Hch 13,1-4), volvieron a la comunidad y compartieron lo que el Señor había realizado por medio de ellos (Hch 14,27). Los misioneros están acompañados y sostenidos por la comunidad cristiana, que continúa siendo para ellos un referente vital, como la patria visible que da seguridad a quienes peregrinan hacia la vida eterna. 

Entre los agentes pastorales tienen una importancia especial los sacerdotes. A través de su ministerio se hace presente la palabra de Jesús, que ha declarado: Yo soy la puerta de las ovejas... Yo soy el buen pastor (Jn 10,7.11). El cuidado pastoral de las vocaciones es una parte fundamental de su ministerio pastoral. Los sacerdotes acompañan a quienes están en busca de la propia vocación y a los que ya han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad.

Todos los fieles están llamados a tomar conciencia del dinamismo eclesial de la vocación, para que las comunidades de fe lleguen a ser, a ejemplo de la Virgen María, seno materno que acoge el don del Espíritu Santo (cf. Lc 1,35-38). La maternidad de la Iglesia se expresa a través de la oración perseverante por las vocaciones, de su acción educativa y del acompañamiento que brinda a quienes perciben la llamada de Dios. También lo hace a través de una cuidadosa selección de los candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada. Finalmente, es madre de las vocaciones al sostener continuamente a aquellos que han consagrado su vida al servicio de los demás. 

Pidamos al Señor que conceda a quienes han emprendido un camino vocacional una profunda adhesión a la Iglesia; y que el Espíritu Santo refuerce en los Pastores y en todos los fieles la comunión eclesial, el discernimiento y la paternidad y maternidad espirituales:
Padre de misericordia, que has entregado a tu Hijo por nuestra salvación y nos sostienes continuamente con los dones de tu Espíritu, concédenos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres, que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los jóvenes el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelización. Sostenlas en el empeño de proponer a los jóvenes una adecuada catequesis vocacional y caminos de especial consagración. Dales sabiduría para el necesario discernimiento de las vocaciones de modo que en todo brille la grandeza de tu amor misericordioso. Que María, Madre y educadora de Jesús, interceda por cada una de las comunidades cristianas, para que, hechas fecundas por el Espíritu Santo, sean fuente de auténticas vocaciones al servicio del Pueblo santo de Dios.
 
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